Posts Tagged ‘orgías’

la gorda del anuncio, el femenino sindicato y la nueva sexualidad


24 Mar

Grecia, siglo II a.c. Las tres graciasde lo que viene siendo

la gorda del anuncio, el femenino sindicato y la nueva sexualidad

Se sabe ahora que una gorda de toda la vida es una mujer de silueta ancha, una mujer baja es una mujer con un hándicap vertical y una mujer con lorzas y celulitis es otra mujer con un hándicap, pero horizontal. La lengua es lo que tiene cuando se la trabaja con voluntad, que se estira y se amolda.

Viene la cosa de un anuncio televisivo. Una modelo con cuerpo de junco se cimbrea ante el espectador. Cuando el espectador se pone las gafas, la modelo gana nitidez y veinte kilos. Una ficción menor, casi infantil, que el femenino sindicato ha tomado por depravación y por crueldad mental.

Fuera del notable error de concepto (poco va a vender la idea de una óptica que engrasa las imágenes por demás), importa el asunto, la trama argumental. Hacemos aquí por abundar al respecto, viendo el modo de espigar entre el sebo y el magro, al menos de rescatar alguna proteína esencial.

Dice el femenino sindicato que no todas las mujeres tienen la talla de la modelo en sazón, y no por eso son peores. Dice también que el anuncio las describe como meros objetos de placer. Dice que se perpetúan estereotipos mezquinos sobre el sexo, que discrimina, que ofende y desprecia. (más…)

el eterno masculino, las despedidas de soltera y el gang bang dominguero


13 Ene


Serge Marshennikov - óleode lo que viene siendo

el eterno masculino, las despedidas de soltera y el gang bang dominguero

Se sabe ahora que el eterno femenino ha salido de cuadro. Los hombres hemos caminado desde la dulcinea medieval, mantecosa y discreta, hasta la adoratriz romántica, más lánguida y poco hecha. Venimos hoy en la asténica posmoderna, tan dispuesta para el sexo como panadera en su práctica.

El eterno femenino, si se mira con distancia, revela antes un catálogo de aberraciones masculinas que de virtudes femeninas. No es digna una imagen mental de la otra que se complace dibujándola ausente de razón, ofrecida cuando interesada, trastornada por un chorreo variable de hormonas.

Otra cosa es si se mira con malicia, que entonces el eterno femenino gana idea de conjura; deja de ser reservorio de pajilleros y se resuelve en trama religiosa, una ofrenda sacrificial donde las víctimas compiten por ser las mejores pregonando como doctrina justamente aquello que las degrada. (más…)

la otra, la misma


02 May

la otra, la misma

(usurpación de identidad…)

Leemos una nota de prensa sobre el asombroso caso de una mujer en edad  contable que se hizo pasar por su hermana gemela. Decimos asombroso porque concurren extremos fuera de toda lógica formal. Uno de los más relevantes, que la suplantación solía producirse a costa del novio de su hermana, aprovechando discusiones previas habidas entre la pareja, momentos de distanciamiento que la fementida utilizaba para interpretar la reconciliación, disolver la bronca y restaurar la intimidad.

Esto es grave, nos parece, porque degrada los vínculos sexuales, su esencia, o al menos la esencia de la condición femenina, su celebrada exclusividad. Es decir, tras consumar los reencuentros sin apreciar discordancias, una vez conocido el fraude, ¿qué posibilidades tiene el novio de sobreponerse a la impostura y rehacer su vida cuando le ha sido revelado un arcano metafísico estremecedor, a saber, que dado un cuerpo igual, todas las mujeres se muestran también iguales en lo demás?

(más…)

de lo que viene siendo…


25 Mar

goya - viejos comiendo sopael borbonato, la audiencia y el inglés

terminan de condenar al fulano coronel martínez inglés por emputecer el honor del fulano borbón juancar, bautizándolo de tonto del culo, porque tonto del culo por fuerza hubo de nacer quien se jacta de “provenir del testículo derecho del emperador carlomagno, cuando en realidad lo hace de la pérfida bocamanga del genocida franco”

el fallo se configura en multa de a seis mil y tasa ordinaria de parte, mayormente por inflar la especie de que el sobredicho fulano juancar es el último legatario vivo “de la banda de borrachos, puteros, idiotas, descerebrados, cabrones, ninfómanas, vagos y maleantes que a lo largo de los siglos han conformado la foránea estirpe borbónica”

resultó como agravante la bizarra mezcolanza de la comparativa homérica con el refranero popular, verbigracia este ejemplo no menor: “y así como a todo gran marrano le llega su san martín, así a ti, y a toda tu familia y parentela más o menos cercana de enchufados, vagos y maleantes de toda laya, parece ser que está a punto de llegaros” (más…)

retablo impío


02 Jul

Retablo impío

 

(rústica, 15×21 cm., 98 páginas, papel ahuesado, cubierta a color, cuché plastificado brillo)

«Alejandría se conmovió: el amor de una puta es tierra sagrada. La absolvieron, o la condenaron al destierro. Egipciaca no esperaba menos: cumpliendo la sentencia, se encamina hacia el puerto, se ofrece a los marineros, suplica un lugar en cualquier barcaza. Un viejo capitán la reconoce y la acepta: trama cobrarse el pasaje en el lecho. Parten de madrugada. Por tres noches, ella satisface la deuda; a la cuarta, considera el negocio resuelto y se niega. Contrariado, el capitán se venga: la arroja a la cala: confía en doblegarla. Mediada la travesía, un joven grumete que se encarga de llevarle alimento entrevé sus formas de estatua, las codicia, se apasiona. Ella propicia el desorden; él se compadece y la libera.Es el caos: Egipciaca lo toma allí mismo, lo monta, lo agota sin tregua; acto continuo gana la cubierta, ofrece sus pechos erguidos y persuade a siete: de inmediato, el capitán es arrojado por la borda: instantes después, sobre el puente, en mal equilibrio y a la luna, la orgía se celebra. Aquello supera la palabra: incursos en la vorágine, los hombres descuidan el timón, extravían el rumbo. Tales son los embates, tales las hechuras, hay tanta pasión y vehemencia que la barcaza casi zozobra. Egipciaca busca la muerte, el olvido; sus amantes la abrazan, se extinguen contra su piel encendida; entre uno y otro, ella danza desnuda. (más…)

epistolares ii


21 Sep

Querido Dumouchel:

Estima su ilustrísima con largueza, me temo. A día de hoy, no estoy al tanto de dicho lance, o, al menos, no lo estaba. Esto que me cuenta…, ¿cómo diría?…, me deja aterido, sin habla, al punto que no me cabe imaginarlo en esa doble derrama, precisamente usted, tan frugal en lo económico y tan austero en el paño. Vea que no le digo más excepto que nada tengo concertado con madame sino es de aquí a siete días, de modo que sea quizá por eso que viene a errar en la cita, sin que yo pueda hacer otra cosa que adherirme a su causa y aguardar a que resuelva.

Por descontado que, aunque me sorprende el descuido, bien lo disculpo, pues de sobra conozco la turbación e intensidad de los escolios a que se refiere su ilustrísima, siendo así que muy templado ha de ser el hombre capaz de mantener los dedos quietos desalojo mediante. (más…)

epistolares


26 Mar

Dilecto Faverges:

Estimo que ya estará usted al tanto de mi última brega. La pasada noche, pues, yací con madame Tardivel doblemente gozoso, dándole yo lo suyo a la grupa y ella lo mío y lo de otra, que no pudo unirse a última hora, pese al acuerdo a que habíamos llegado en previas.

Exhausto y doblemente vertido, en un tercer lance a manera de escolio, vine a agitarme todo sin tasa, originándose de ello la pérdida del anillo que usted tan bien conoce, y que fue a parar, creo, al pliegue entre el cabecero y el bastidor de la cama.

Como las circunstancias quisieron de mi desalojo inmediato y allí hube de dejarlo, como me es tan necesario y de tanto compromiso su ausencia, y como sé que vos, Faverges, acudís hoy junto con otros a redimir a madade de mis cargas, me atrevo, en nombre de la antigua amistad que nos une, a suplicaros que, aun rompiendo el protocolo, dejéis de un lado a los vuestros y os adelantéis primero en el lecho,  juntamente con madame, de modo que teniéndola luego en lo alto del goce, justo en el momento de pérdida y decaimiento, introduzcáis la mano con sigilo en el citado pliegue del cabecero, y veáis así de rescatar el ofuscado anillo sin que ella caiga en la cuenta ni otro que por allí se ande lo sospeche o lo vea. (más…)

josé mª menéndez

porque leer es un arte…