Posts Tagged ‘mente’

libro de la pausa


08 Mar

la trampa ll

   —Síndrome de Estocolmo; caso claro, diría.
   —¿Pero no era trastorno de identidad?…
   —Eso se me ocurrió el mes pasado. Por otra parte, no son diagnósticos excluyentes.
   —No entendemos nada.
   Gregorio agitó ligeramente las manos con las palmas hacia dentro, como quitándole importancia.
   —Pero no hay nada que entender, es decir, no como la protagonista de La esfinge sin secreto.
   —¿Wilde?
   —Wilde, por supuesto. Lo recordarás: una mujer que acude inopinadamente a un estudio en alquiler, lejos de su domicilio, siempre el mismo y siempre a la misma hora, una o dos veces por semana. Cualquiera imaginaría cualquier cosa, una intriga, algún negocio oscuro, un amante, ¿quién sabe?… Nada de eso; y en resumidas cuentas, nada de nada: va allí como quien finge una vida de la que carece, va allí para aparentar ante el mundo que quizá esconde algún secreto; pero, sobre todo, va para procurarse a sí misma la ilusión de que ese secreto es real, que puede llegar a serlo con sólo el concurso de su deseo. (más…)

libro de la pausa


15 Ene

la trampa

   —Trastorno de identidad disociativo, diría yo. Probablemente causado por abusos sexuales durante la infancia.
   —¿De quién?
   —Eso no importa… o sí, pero sólo a los efectos de su trato con terceros. Es decir, condicionará todas sus relaciones sociales, en especial aquellas que establezca con hombres de carácter superior, y que ella, secretamente, identificará como responsables de su desgracia; y cuando digo ella, me refiero a una de sus personalidades…
   —¿Carácter superior?…
   —Mera proyección del daño sufrido… Por regla general, esa clase de abusos se dan por parte de alguien dotado de autoridad en el seno familiar. Si se une cariño y confianza, las secuelas son terribles. La víctima, en su etapa adulta, percibirá esos rasgos como una amenaza letal, y actuará en consecuencia, tratando de humillar tanto privada como públicamente a su poseedor. El resultado es una incapacidad absoluta para establecer vínculos (más…)

Sofía Tolstói, Diarios


14 Mar

La mente humana se asemeja al delirio religioso. Los sentidos la manipulan hasta hacerla concebir un entorno amable, pero irreal. La voluntad y la memoria también profesan ese oscuro rito de imposturas. Saben que el tiempo quiebra nuestra resistencia al dolor. Por eso nada nos es mostrado en su forma real, ningún recuerdo se nos revela sin ser atenuado, mentido, mutilado.

Hemos leído con curiosidad perversa los diarios de Sofía Tolstoi, los relativos a su matrimonio con el autor de Guerra y Paz. El texto, muy extenso, arranca a partir de la boda, fija cinco décadas de vida en común, trasciende la muerte de su esposo en 1910 y concluye a dos semanas de su propia extinción, apenas una década después.

Sofía no es escritora, no tiene nada que decir. No la distinguen ni un bello estilo ni una mirada remota. Tampoco lo pretende. Es sólo una mujer que se lamenta por escrito, con cierta elegancia y gran regularidad. Un empeño así rara vez persigue otro designio que el desahogo personal. Este, sin embargo, se revela magnífico, y nos atreveríamos a decir que lo consigue incluso a su pesar.

La literatura concierne al goce privado, intensamente egoísta, diverso para cada lector. Cuatro episodios de enorme placer nos ha deparado el libro; todos ellos relacionados entre sí, y acaso prescindibles para cualquier otro en nuestro lugar. Es justamente ese placer quien nos aconseja reseñarlos, y quizá también desmentirlos. (más…)

la escritura infinita


05 Mar

La escritura infinita

Si el honor y la sabiduría y la felicidad no son para mí, que sean para otros. Que el cielo exista, aunque mi lugar sea el infierno.

J. L. Borges, La Biblioteca de Babel

La red (que otros llaman la nube) es redundante; se compone de un número impreciso de pares de cobre y cables de fibra óptica, conectados entre sí y con el resto mediante puestos de control, donde equipos informáticos normalizados, aunque de muy diversa capacidad de proceso, verifican los protocolos y cierran los circuitos. En cada puesto, un individuo o varios participan libremente: algunos sólo miran o se asoman, otros ejercen funciones que van de la mera vigilancia, pasando por el filtrado de datos, hasta llegar, señalados por la excelencia, a la creación e introducción de contenidos. Desde cualquiera de esos puestos es factible comunicar con sus equivalentes, en cualquier momento, a cualquier distancia, sin más criterio que la curiosidad o el deseo, y sin que las sesiones así establecidas deban circunscribirse a un grupo de interlocutores o transcurrir en un intervalo de tiempo prefijado. Los enlaces no son unívocos, pueden desarrollarse a través de pares y fibras diferentes, procurando que ello no minore su eficacia ni modifique los resultados. La combinatoria predice que la cantidad máxima de esos enlaces tiende a limitarse, pero en la práctica y para todo valor real, nadie ha podido demostrarlo, tampoco proponer un modelo matemático lo suficientemente estable donde ensayar esa u otra conjetura.  (más…)

josé mª menéndez

porque leer es un arte…