Posts Tagged ‘matrimonio’

el eterno masculino, las despedidas de soltera y el gang bang dominguero


13 Ene


Serge Marshennikov - óleode lo que viene siendo

el eterno masculino, las despedidas de soltera y el gang bang dominguero

Se sabe ahora que el eterno femenino ha salido de cuadro. Los hombres hemos caminado desde la dulcinea medieval, mantecosa y discreta, hasta la adoratriz romántica, más lánguida y poco hecha. Venimos hoy en la asténica posmoderna, tan dispuesta para el sexo como panadera en su práctica.

El eterno femenino, si se mira con distancia, revela antes un catálogo de aberraciones masculinas que de virtudes femeninas. No es digna una imagen mental de la otra que se complace dibujándola ausente de razón, ofrecida cuando interesada, trastornada por un chorreo variable de hormonas.

Otra cosa es si se mira con malicia, que entonces el eterno femenino gana idea de conjura; deja de ser reservorio de pajilleros y se resuelve en trama religiosa, una ofrenda sacrificial donde las víctimas compiten por ser las mejores pregonando como doctrina justamente aquello que las degrada. (más…)

el amor y los perros


14 Oct

el amor y los perros

Se sabe ahora que un perro, cuando ve a su amo, segrega las mismas sustancias químicas que un ser humano cuando se enamora. Esto es grave, nos parece, aunque no está claro si lo es para los perros o lo es para los humanos, para el amor romántico, se entiende, su trascendencia y derivadas.

El amor romántico, que es un invento masculino, como todos los inventos amables y democráticos, se basa en establecer afinidades sobre principios no del todo claros, tales como el olor, el aspecto, la ocasión, la imaginación, la digestión, el estado de ánimo o la pujanza volumétrica.

El amor romántico, que se asemeja mucho al espíritu navideño en sus inicios, aunque deriva a la ingle y sus aledaños en intenciones, tiene raíces alemanas, entre salchichas y bollos, y británicas, entre pudin y riñones, todo lo cual lo hace altamente sospechoso de estreñimiento y flato.

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la otra, la misma


02 May

la otra, la misma

(usurpación de identidad…)

Leemos una nota de prensa sobre el asombroso caso de una mujer en edad  contable que se hizo pasar por su hermana gemela. Decimos asombroso porque concurren extremos fuera de toda lógica formal. Uno de los más relevantes, que la suplantación solía producirse a costa del novio de su hermana, aprovechando discusiones previas habidas entre la pareja, momentos de distanciamiento que la fementida utilizaba para interpretar la reconciliación, disolver la bronca y restaurar la intimidad.

Esto es grave, nos parece, porque degrada los vínculos sexuales, su esencia, o al menos la esencia de la condición femenina, su celebrada exclusividad. Es decir, tras consumar los reencuentros sin apreciar discordancias, una vez conocido el fraude, ¿qué posibilidades tiene el novio de sobreponerse a la impostura y rehacer su vida cuando le ha sido revelado un arcano metafísico estremecedor, a saber, que dado un cuerpo igual, todas las mujeres se muestran también iguales en lo demás?

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la esfinge sin secreto


29 Ago

picasso-violación

la revolución prescindible

leemos que…
(los hombres necesitan…)
y se nos ocurre que…

no sabemos si al hombre le hace falta una revolución sexual, dos o taza y media

sí sabemos que a la mujer, adentrada en la suya, el mundo real no le ha sentado nada bien: la “esfinge sin secreto” de wilde es hoy, tras su liberación, irreversiblemente complicada sin ser interesante

al final, el mito de la femineidad ha resultado ser eso, un mito, un frase publicitaria superficial al estilo de “una suavidad que sólo nosotras entendemos”

y lo peor, lo peor de todo, es que los hombres han descubierto, sin género de duda, que las mujeres son tan zafias, sucias, estúpidas y mediocres como ellos; o lo que es lo mismo, al carajo con dos mil años de seudocultura sobre el eterno femenino, beatrices, dueñas, vírgenes, dulcineas y demás sandeces ortopédicas (más…)

Sofía Tolstói, Diarios


14 Mar

La mente humana se asemeja al delirio religioso. Los sentidos la manipulan hasta hacerla concebir un entorno amable, pero irreal. La voluntad y la memoria también profesan ese oscuro rito de imposturas. Saben que el tiempo quiebra nuestra resistencia al dolor. Por eso nada nos es mostrado en su forma real, ningún recuerdo se nos revela sin ser atenuado, mentido, mutilado.

Hemos leído con curiosidad perversa los diarios de Sofía Tolstoi, los relativos a su matrimonio con el autor de Guerra y Paz. El texto, muy extenso, arranca a partir de la boda, fija cinco décadas de vida en común, trasciende la muerte de su esposo en 1910 y concluye a dos semanas de su propia extinción, apenas una década después.

Sofía no es escritora, no tiene nada que decir. No la distinguen ni un bello estilo ni una mirada remota. Tampoco lo pretende. Es sólo una mujer que se lamenta por escrito, con cierta elegancia y gran regularidad. Un empeño así rara vez persigue otro designio que el desahogo personal. Este, sin embargo, se revela magnífico, y nos atreveríamos a decir que lo consigue incluso a su pesar.

La literatura concierne al goce privado, intensamente egoísta, diverso para cada lector. Cuatro episodios de enorme placer nos ha deparado el libro; todos ellos relacionados entre sí, y acaso prescindibles para cualquier otro en nuestro lugar. Es justamente ese placer quien nos aconseja reseñarlos, y quizá también desmentirlos. (más…)

josé mª menéndez

porque leer es un arte…