Posts Tagged ‘clero’

de lo que viene siendo


05 Oct

lo peor está por llegar

mi opinión sobre los borbones no puede ser más oscura, lo cual no quita para que felipe el sexto venga a demostrar que uno acierta más cuando se corrige que cuando se confiesa —eso, y que la genética no siempre sigue la línea recta

me corrijo, pues: el discurso del pasado martes del rey de españa me ha parecido tan cabal, tan preciso y tan necesario, que ha conseguido que un tipo al que ni he elegido ni jamás hubiera pensado en hacerlo, se convierta en alguien mucho más digno de crédito que cualquiera a quien, libremente, hubiese podido designar con mi voto

un contrato social establecido en las urnas es cosa de mérito; con todo y al final, pasados los tiempos, la cosa se reduce a si fulano cumple lo que dijo o sencillamente es un traficante de intereses o un mero sicario de terceros; personalmente, la sola palabra de un hombre, sus ideas, me representan mejor que sus millones de votos (más…)

retablo impío


02 Jul

Retablo impío

 

(rústica, 15×21 cm., 98 páginas, papel ahuesado, cubierta a color, cuché plastificado brillo)

«Alejandría se conmovió: el amor de una puta es tierra sagrada. La absolvieron, o la condenaron al destierro. Egipciaca no esperaba menos: cumpliendo la sentencia, se encamina hacia el puerto, se ofrece a los marineros, suplica un lugar en cualquier barcaza. Un viejo capitán la reconoce y la acepta: trama cobrarse el pasaje en el lecho. Parten de madrugada. Por tres noches, ella satisface la deuda; a la cuarta, considera el negocio resuelto y se niega. Contrariado, el capitán se venga: la arroja a la cala: confía en doblegarla. Mediada la travesía, un joven grumete que se encarga de llevarle alimento entrevé sus formas de estatua, las codicia, se apasiona. Ella propicia el desorden; él se compadece y la libera.Es el caos: Egipciaca lo toma allí mismo, lo monta, lo agota sin tregua; acto continuo gana la cubierta, ofrece sus pechos erguidos y persuade a siete: de inmediato, el capitán es arrojado por la borda: instantes después, sobre el puente, en mal equilibrio y a la luna, la orgía se celebra. Aquello supera la palabra: incursos en la vorágine, los hombres descuidan el timón, extravían el rumbo. Tales son los embates, tales las hechuras, hay tanta pasión y vehemencia que la barcaza casi zozobra. Egipciaca busca la muerte, el olvido; sus amantes la abrazan, se extinguen contra su piel encendida; entre uno y otro, ella danza desnuda. (más…)

epistolares ii


21 Sep

Querido Dumouchel:

Estima su ilustrísima con largueza, me temo. A día de hoy, no estoy al tanto de dicho lance, o, al menos, no lo estaba. Esto que me cuenta…, ¿cómo diría?…, me deja aterido, sin habla, al punto que no me cabe imaginarlo en esa doble derrama, precisamente usted, tan frugal en lo económico y tan austero en el paño. Vea que no le digo más excepto que nada tengo concertado con madame sino es de aquí a siete días, de modo que sea quizá por eso que viene a errar en la cita, sin que yo pueda hacer otra cosa que adherirme a su causa y aguardar a que resuelva.

Por descontado que, aunque me sorprende el descuido, bien lo disculpo, pues de sobra conozco la turbación e intensidad de los escolios a que se refiere su ilustrísima, siendo así que muy templado ha de ser el hombre capaz de mantener los dedos quietos desalojo mediante. (más…)

remitidos


24 May

Señor mío, se dirige usted a mí en términos de una liberalidad y atrevimiento tales que no puedo menos de pensar que nos conocemos.

Por otra parte, es notorio para mí que no tengo relación con ningún señor con bigote, como es su caso, y tampoco acostumbro a mantener conversaciones de semejante tono sobre vergas enhiestas, juanetes, gayolas, mástiles, masteleros y demás parafernalia marinera.

Ello no obstante, si lo que usted desea es una mutua inteligencia en la cala, hágame saber de sus habilidades, de cuáles son y de cómo las verifica, así como de si entra en contienda sin correajes, a tonel quitado o juntamente con otros en la amura de proa.

Suyo de usted, el sobrecargo.

«Billete encontrado en la taleguilla de popa, en uno de los cuartos de oficiales, de un galeón español hundido junto a las Barbados, en 1654. Museo Episcopal de Toledo. Colección privada del obispado»

© 2010,  jmml


notorias


04 May

Sepa su ilustrísima que Olmo regresó ayer, muy colorado y con gran angustia. Yo traté de tranquilizarlo, pero él estaba como fuera de sí, y no paraba de tomar agua y de dar vueltas alrededor de la mesa. En éstas se me vino, maldijo y empezó a gritar: «¡Si es trino es dúo, digo, y si es dúo, por fuerza y por acumulación ha de ser cuarteta!»

Traté de calmarlo como supe, pero supe mal, porque se creció en el desvarío y vino a dar el resto: «De lo dicho se sigue que también ha de ser nono, y así en lo seguido, hasta el no término ¡deus ex mathematica!»

Y he aquí su ilustrísima cuando cobré en mí y le propiné el silletazo, que fue asistido luego con un segundo golpe de la mesa y un tercero, sólido, con un hierro que tuve a mano, y que me pareció definitivo, pero que no pude menos de completar, por asegurarme, con la caída desde la torre de la cual os han informado.

Su ilustrísima verá ahora si yo pensé bien al concluir que esta nueva corriente de racionalizar lo divino no puede aparejar cosa buena, excepto que cualquier contable con ínfulas se pretenda entendido en asuntos teológicos.

Y esto es todo lo que cabe al asunto, ilustrísima, excepto añadir que Olmo parece recuperarse con bien del tratamiento, aunque todavía algo torpe en sus desplazamientos.

Suyo, Basanto.

(Breve remitido con ocasión del incidente. Correspondencia personal del obispo Naponi, carta número 83, Milán, 1631)

© 2010,  jmml


josé mª menéndez

porque leer es un arte…