Archive for junio, 2012

el escritor de memoria


15 Jun

el escritor de memoria

martes, 13: he rehuido el enfrentamiento directo: ella lo provoca para afirmarse: hasta en eso se ha convertido en un parásito; me he ido a la cama, me he masturbado para relajarme; a la media hora ella ha aparecido y ha empezado a acariciarme; hemos follado; la he penetrado por detrás, luego la he masturbado; se ha corrido seis o siete veces; al hacerlo, su boca abierta y su lengua eran como un gran sexo humedecido explorando mi rostro y mi cuello; es como siempre, fácil

miércoles, 14: nada de particular, un día corriente; es como si el sexo la aplacase: tengo que comprobarlo, anotar los tiempos
por la noche follamos, es decir, la follo, o me masturbo, no sabría: la monto y trato de correrme cuanto antes: no me preocupo en absoluto de si siente algo ni me importa; podría hacerlo durante horas, demorarme en su cuerpo, pero no tengo ganas; lo peor, lo más desagradable es que intuyo que le gusta esa sensación de ser usada

el escritor de memoria (fragmento)
© 2012, jmml

markham


13 Jun

markham

(En Londres; en Tabernacle; dormitorio; noche; él, en pie junto al lecho; ella, inmóvil, tendida, abiertos ciegos los ojos; el cuadro fluctúa: tal vez amanece, tal vez las figuras se quiebran de pronto, y tal vez él alza los brazos, la invoca entre pausas, dice lenguas extrañas, parajes del alma, tal vez sólo imagina variaciones sobre versos ajenos, tal vez concluye su obra, tal vez ella sea apenas decorado, presencia; hasta el fin no habrá descanso.)

Y aunque ya jamás pasearemos tan tarde a la aurora, aunque el alma ondee enamorada y entre tus senos el amor anhele, aunque sigan brillando los besos en el fondo de copas vacías, aunque la noche te espere al acecho y los bosques pronuncien tu nombre, ya jamás pasearemos tan tarde a la aurora.
Porque no es eterna la voz que te anima, ni es tu cuerpo un sendero infinito, porque en ti no hay regreso ni ideal ni objetivo.
Porque nada perdura contra tu piel desvestida, nada te forja que merezca un instante, nada en tus ojos, nada en tu herida.
Porque regresan las luces a este altar del olvido, vuelve el día y vuelve mi nombre, y es la muerte, mujer, es la muerte, muchacha.
Y ya jamás pasearemos tan tarde a la aurora. (más…)

josé mª menéndez

porque leer es un arte…