El señor Eufemiano Gómez, varón de mérito, y ciudadano al corriente de sus pagos, comparece en atención de sus obligaciones y declara ante este tribunal a cuenta del asombroso desafuero de que ha sido objeto, y que interesa a una doble sodomización en su persona, verificada con nocturnidad, con alarde vociferante y por una turba de facinerosos beodos y otra de gañanes sin oficio conocido.
Como prueba primera del agravio anteriormente descrito, el señor Eufemiano es intimado a presentar su trasero, el cual aparece visiblemente trajinado y sobre cuya geografía, no pequeña, se observan diversas escoriaciones y otras llagas menores, todas ellas producto, según él, tanto del afán de sus asaltantes como de su poca pericia en el lance (no le es posible a este tribunal precisar si esta poca pericia la víctima la predica de sí misma o interesa a los culpables).
Con todo y no quedando duda razonable de los hechos, a pregunta fundada del secretario, hace constar el señor Eufemiano que, aledaños al incidente, sufre notables dolores de cabeza, aversión a los paseos nocturnos que llevaba a cabo como disciplina higiénica, y un creciente desinterés en relacionarse con el sexo opuesto. (más…)


