Señor mío, se dirige usted a mí en términos de una liberalidad y atrevimiento tales que no puedo menos de pensar que nos conocemos.
Por otra parte, es notorio para mí que no tengo relación con ningún señor con bigote, como es su caso, y tampoco acostumbro a mantener conversaciones de semejante tono sobre vergas enhiestas, juanetes, gayolas, mástiles, masteleros y demás parafernalia marinera.
Ello no obstante, si lo que usted desea es una mutua inteligencia en la cala, hágame saber de sus habilidades, de cuáles son y de cómo las verifica, así como de si entra en contienda sin correajes, a tonel quitado o juntamente con otros en la amura de proa.
Suyo de usted, el sobrecargo.
«Billete encontrado en la taleguilla de popa, en uno de los cuartos de oficiales, de un galeón español hundido junto a las Barbados, en 1654. Museo Episcopal de Toledo. Colección privada del obispado»
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