Archive for mayo, 2010

remitidos


24 May

Señor mío, se dirige usted a mí en términos de una liberalidad y atrevimiento tales que no puedo menos de pensar que nos conocemos.

Por otra parte, es notorio para mí que no tengo relación con ningún señor con bigote, como es su caso, y tampoco acostumbro a mantener conversaciones de semejante tono sobre vergas enhiestas, juanetes, gayolas, mástiles, masteleros y demás parafernalia marinera.

Ello no obstante, si lo que usted desea es una mutua inteligencia en la cala, hágame saber de sus habilidades, de cuáles son y de cómo las verifica, así como de si entra en contienda sin correajes, a tonel quitado o juntamente con otros en la amura de proa.

Suyo de usted, el sobrecargo.

«Billete encontrado en la taleguilla de popa, en uno de los cuartos de oficiales, de un galeón español hundido junto a las Barbados, en 1654. Museo Episcopal de Toledo. Colección privada del obispado»

© 2010,  jmml


de lo que viene siendo…


21 May
robles-perrotaz-08La ciénaga

Se sabe ahora que el ser imbécil es un mérito. Decimos se sabe ahora aunque lleva la cosa tiempo barajándose, de tal modo y con tanta euforia que, donde antes un niño se postulaba para mercader o guardia urbano, se esfuerza hoy en gañan o en mantenida, también en perro de presa. La permuta parece interesante, al menos tanto como las cuitas de un muladar, su idiosincrasia. Creemos aquí que su extrapolación a las conductas sociales pude resultar en cosa de mérito. Lo creemos, o nos lo parece, que viene a ser lo mismo.

La idea nos asalta desde una campaña ministerial a cargo de algún jamelgo de turno, quizá yegua o potranca. «Entre todos, podemos», se dice, sin compasión, sin más higiene que la de un sueldo ni más vergüenza que la de una mesalina ofrecida bajo las nalgas de su pocero. «Entre todos, podemos», se insiste, con amplitud de miras, con la verbosidad de un lamedor de flemas, con su misma dilatación y postura de compás desatornillado. «Entre todos, podemos», pregonan los voceros, requiebran a la plebe como se azuza a una cabalgadura, la enardecen como quien tira de fusta. Sale el coro y lo grita, salen los criados de palacio y salen las busconas de sus cocinas, y lo jalean por enésima. Se viaja fuera y se convocan secundarios, con librea o sin ella, muchos con pluma. Todo se agita y se remueve. (más…)

la conjura de los treinta y seis


14 May

Escúchame entonces: volver al lugar donde creímos razonable nuestra esperanza, corregir desde allí cada paso equivocado que nos alejó del resto; he ahí mi ejemplo: asumir que a todos nos cumple la hora y el destino se nos revela a través de un antagonista con más talento y menos que perder de lo que nosotros estamos dispuestos; asumir que nuestros labios y nuestras manos olvidarán la destreza primera y acabarán por vacilar sobre el papel en el que se justifican, las frases ya no se acumularán frente a los ojos a la espera de su turno en la tinta, muchas palabras sabrán de la arbitrariedad usada al escogerlas y retrocederán avergonzadas para enmudecer en secreto, luego huirán a cualquier parte haciendo lo imposible por refugiarse lejos de nuestra imaginación, a salvo de nuestros empeños, y con ellas, desde los huecos que vayan dejando, apenas adheridos como besos sobre la piel seca, el amor y las ideas irán poco a poco desprendiéndose hasta caer y desvanecerse en la superficie de un blanco mar inmóvil, sin dejar más estela que la confusión desolada de quien ha perdido algo irreemplazable y no recuerda lo que era.

Llegar a eso, dar batalla por un sueño para acabar ahogándose en la propia memoria y no saberlo. ¿Qué importan entonces esos tipos del fondo, el de las sombras, su triste ceremonia entre iguales? ¿Qué importa el camarero, (más…)

notorias


04 May

Sepa su ilustrísima que Olmo regresó ayer, muy colorado y con gran angustia. Yo traté de tranquilizarlo, pero él estaba como fuera de sí, y no paraba de tomar agua y de dar vueltas alrededor de la mesa. En éstas se me vino, maldijo y empezó a gritar: «¡Si es trino es dúo, digo, y si es dúo, por fuerza y por acumulación ha de ser cuarteta!»

Traté de calmarlo como supe, pero supe mal, porque se creció en el desvarío y vino a dar el resto: «De lo dicho se sigue que también ha de ser nono, y así en lo seguido, hasta el no término ¡deus ex mathematica!»

Y he aquí su ilustrísima cuando cobré en mí y le propiné el silletazo, que fue asistido luego con un segundo golpe de la mesa y un tercero, sólido, con un hierro que tuve a mano, y que me pareció definitivo, pero que no pude menos de completar, por asegurarme, con la caída desde la torre de la cual os han informado.

Su ilustrísima verá ahora si yo pensé bien al concluir que esta nueva corriente de racionalizar lo divino no puede aparejar cosa buena, excepto que cualquier contable con ínfulas se pretenda entendido en asuntos teológicos.

Y esto es todo lo que cabe al asunto, ilustrísima, excepto añadir que Olmo parece recuperarse con bien del tratamiento, aunque todavía algo torpe en sus desplazamientos.

Suyo, Basanto.

(Breve remitido con ocasión del incidente. Correspondencia personal del obispo Naponi, carta número 83, Milán, 1631)

© 2010,  jmml


josé mª menéndez

porque leer es un arte…