versos y ruido

27 Jul

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la poetriz

dolors miquel, que es poetriz o así, se lamenta hoy de haber sido utilizada por ada colau en no importa qué aquelarre cultural donde fue convocada para deponer su obra meritoria en verso suelto “madre nuestra”, y donde por guisa de lo depuesto vino a caer como una burra y a sufrir espanto y desarreglo y menoscabo:

dolors miquel dice que hubo mala gana y torcidas intenciones en todo el asunto, de modo que, mientras ella espigaba sus alados versos (verbi gratia: coños santificados, vaginas liberadoras, úteros voluntariosos y otras tripicallerías de rima libre), la maléfica colau le hacía la cama con el facherío y las fuerzas vivas y tal:

dolores miquel probablemente tenga razón, que en estos tiempos es tanto como tener un cenicero; lo que en todo caso no tiene es talento, ninguno, ni vergüenza profesional, tampoco; de contrario, hubiera venido en buena hora a conocer de los clásicos, y se hubiese abstenido de remedar tan burdamente las malicias de un irlandés genial (éste sí) cuando glosaba el credo:

«…creen en el bastón, azotador todopoderoso, creador del infierno en la tierra, y en Jack Marino, su ilegítimo hijo, que fue concebido por obra del espíritu de espanto, y nació de la marina horrible, sufrió en pompa los palos, fue castigado, abierto y desollado, aulló como los demonios del infierno, y al tercer día se levantó de la litera, llegó al puerto y está sentado en sus posaderas hasta nueva orden, que vendrá a pringar ni vivo ni muerto…» James Joyce (Ulises)

dolors miquel debería felicitarse entonces, celebrar el lío y agradecer la bronca, porque difícilmente otro de sus sonetos afectos al perineo vendrá a remontar tanto y tan lejos: lo cierto es que pocas veces tan poco gas resulta en tanta flatulencia, tan poca sustancia y tanto ruido

© 2016, jotamml

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josé mª menéndez

porque leer es un arte…